18 de noviembre de 2010

Europeana sí funciona

Lo que es Internet. Cómo sabéis estamos en Twitter: www.twitter.com/MacarenaRG y esta red social ha instalado recomendaciones de "a quién debes seguir" según tu perfil. En mi caso, me recomendaba seguir a la vicepresidenta de la Comisión Europea, Neelie Kroes que además es responsable del desarrollo de la Agenda Digital para Europa. Una vez en su perfil, empiezo a leer las últimas noticias que la comisaria tuitea y me doy cuenta que no solo comenta lo que hace (ella y su equipo, por supuesto) sino que también responde a las preguntas y lo que más me ha gustado, retuitea temas interesantes. Creo que es un buen ejemplo por lo que os recomiendo seguir a Neelie Kroes: http://twitter.com/NeelieKroesEU

En uno de sus últimos tuits, la comisaria retuiteaba a "Europeana" la biblioteca digital europea. Cómo no hemos oído nada de este proyecto en bastante tiempo, creíamos que estaba muerto pero al parecer funciona. La Comisión Europea, en un comunicado de prensa lanzado hoy mismo, cuenta que ya se pueden consultar "más de 14 millones de libros, mapas, fotografías, pinturas, películas y vídeos musicales digitalizados procedentes de instituciones culturales de toda Europa". Como curiosidad dice que aunque todos los países europeos han aportado artículos, lo han hecho de forma desigual. "Francia sigue siendo el mayor contribuyente (con el 18 % del total). Alemania ha aumentado su porcentaje hasta el 17 %". España sin embargo, contribuye en un 8,85%. La Comisión por tanto realiza un llamamiento a los Estados miembros para que contribuyan a esta biblioteca digital: "para garantizar que Europeana constituya una muestra verdaderamente representativa de todo el patrimonio cultural europeo, necesita más material de calidad de todos los Estados miembros".

Otra iniciativa curiosa son las exposiciones online que organizan. Para qué lo podáis comprobar vosotros mismos, solo tenéis que seguir el siguiente enlace: http://www.europeana.eu/portal/

Vamos, que de un una recomendación tuitera llegamos a más de 14 millones de artículos en una biblioteca digital europea. Es lo que tiene Internet.

11 de noviembre de 2010

Ser o no ser europeo: Joyeaux Noël

Después de ver la película “Joyeux Noël”, en versión original por supuesto, parece más claro que Europa, la Unión Europea, era el paso necesario para unir un pueblo que comparte muchas cosas, un origen común, una cultura común, la música, el cine, el teatro, la literatura… Tenía que hacerse así o el mundo no recobraría su equilibrio y los Estados Unidos no tendrían mercado al que exportar, eso está claro. Pero la solidaridad entre los pueblos y el deseo de paz, además de las razones económicas, están detrás de la creación de esta nuestra “Unión en la diversidad” como reza su divisa.

Pero volvamos a la película “Joyeaux Noël”. Cuando decía antes que había que verla en versión original subtitulada no quería ofender a aquellos que les gusta el doblaje. Personalmente, prefiero ver las películas subtituladas porque se mejoran bastante los idiomas pero no soy una de esas puristas que critican los doblajes. Al contrario, creo que el doblaje español es hoy en día uno de los mejores del mundo por lo que no tenemos porque ver todas las películas subtituladas. Sin embargo, esta sí que es muy recomendable. Simplemente, porque es la mejor manera de apreciar qué significa ser europeo. Basada en hechos reales, este filme rinde honor a los soldados caídos en la 1era Guerra Mundial, sin importar el bando puesto que ingleses, perdón, escoceses, franceses y alemanes hacen un alto el fuego para celebrar la Nochebuena y el día de Navidad de 1914. No queremos destripar la película a nadie, solo explicar que nos ha parecido tan importante para dedicarle un post. En la película, los soldados llegan a comunicarse entre ellos para celebrar una fiesta y posteriormente, la misa del gallo. Por lo que con ideas, nacionalidades y lenguas diferentes consiguen ponerse de acuerdo. Es más, el punto más sorprendente es cuando todos van a misa en latín y contestan al unísono en latín. Hay que recordar que hablamos de 1914, ¿esto podría pasar hoy en día? Bueno, dando la importancia que se le ha dado al inglés como lengua extranjera no creo que pudiéramos seguir misa en una lengua muerta. Además, el idioma común entre los oficiales, es decir, entre los que mandan en el frente es el inglés. Las decisiones importantes se toman en inglés, pero para hablar de sentimientos los oficiales (excepto el escocés) discuten en francés. ¿No nos recuerda esto a algo que sucede hoy en día en la UE?

Claro está, no todo es maravilloso. Cuando los “jefes” se enteran de lo sucedido, los acusan de traidores, de confraternizar con el enemigo ya que se supone que están en el frente para matarse entre ellos y hacer la guerra, no para celebrar la Navidad. Hoy en día, no hay guerras entre los pueblos europeos –aunque sí quedan problemas sin solucionar y muchos frentes abiertos- pero la economía manda. La Comunidad Económica Europea fue el germen de la actual Unión Europea. La palabra “económica” se ha eliminado pero sigue muy presente. Es el objetivo principal de esta Unión y cuando este pilar se resquebraja a muchos se les olvida que la solidaridad entre los pueblos es la base de ese pilar. No se pueden echar países de la Unión así como así ni quitarles el voto una vez que forman parte de esta Unión. Una vez que los soldados habían sido solidarios unos con otros, era muy difícil volver a las trincheras para matarse mutuamente.

De una guerra nace una Unión. Eso nos lo enseñaron primero los Estados Unidos. Ellos sufrieron la Guerra de Secesión, pero nació un nuevo país de las cenizas de los caídos. Para los europeos, tuvieron que pasar dos guerras y contar con el impulso estadounidense para avanzar. La Unión Europea se formó gracias al “amigo americano” pero quizás no solo fue un amigo con dinero, sino que también querían crear un mundo construido de bloques de países, en su caso, de Estados.

La Unión Europea surge de la guerra, para que aprendamos y esto no se vuelva a repetir. Pero ¿qué hay de la guerra fría? Es decir, si queremos cumplir de verdad con una Unión Europea que “perdone todos los pecados” y estemos unidos por el bien del continente no deberíamos de invitar a Rusia por ejemplo, ¿y Turquía? Todo esto nos lleva a preguntarnos si hay que poner límites, quién los decide y hasta dónde tienen que llegar. ¿Sabéis que Marruecos llegó a solicitar ser candidato de la UE?

Me alegro mucho de formar parte de esta Unión que surgió del sueño de unos cuantos grandes europeos que consideraron que para avanzar había que estar unidos y perdonarse los unos a los otros para que no se volviera a repetir. Pero no quiero que nuestra generación y las generaciones futuras olviden este precepto y busquen únicamente un bienestar económico sin la solidaridad inicial. En momentos de crisis, tenemos que estar unidos, unidos en la diversidad.

Pd. Sí, es un poco pronto para hablar de Navidad. Pero echaban la película en la televisión belga, subtitulada en francés y vista por una española que trabaja en inglés y aprende alemán. Era de obligado visionamiento.

9 de noviembre de 2010

Lo que todo blogger europeo debe conocer

Hoy queríamos recomendar dos libros que no hablan directamente de la Unión Europea ni de sus políticas pero que en mi opinión, son imprescindibles para el desarrollo del bloguero europeo, es decir, si uno quiere bloguear sobre Europa primero tendrá que conocer el contexto histórico de nuestro continente y además, tener un conocimiento básico de lo que supone la Web 2.0. Por lo que para nosotros estos libros se pueden considerar como una lectura básica.

El primero "Europa. Las claves de su historia" de José Enrique Ruíz-Domènec, nos habla de las raíces históricas de lo que hoy en día es la Unión Europea, realizando un recorrido desde sus primero habitantes y los mitos que lo sustentan hasta la construcción europea (todavía y por siempre inacabada). Este libro se publicó en la editorial RBA Libros, en plena presidencia española de la Unión Europea el pasado semestre. Cómo supongo que muchos de vosotros ya os habréis dado cuenta, los españoles no aprovechamos el tirón para realizar publicaciones masivas sobre Europa -solo los blogueros- por lo que casi era de obligada lectura este libro ya que tampoco había muchas más novedades. Finalmente, nos convenció un artículo escrito en El Pais en marzo de este año por J. M. Martí Font y titulado "Europa avanzó sobre un río helado". Una vez iniciados en su lectura, fuimos rápidamente absorbidos por la maravillosa manera de contar la historia europea, de una forma simple y también en cierto modo, rápida puesto que el objetivo no es profundizar en cada etapa sino ofrecer al lector una visión general de nuestro pasado común. Por supuesto, no todo es perfecto. En nuestra opinión, el autor nos ofrece muchas citas, muy buenas en su mayoría pero que en ocasiones supone perdernos en la montaña de nombres de eruditos europeos. Para los no familiarizados con la historia en general, tanta cita puede resultar agotadora. Sin embargo, sigue siendo una lectura obligada si se quiere tener un contexto histórico general de nuestro pasado, presente y porqué no, también de nuestro futuro como europeos.

Y no se puede hablar de la Unión Europea en un blog sin saber que es un blog y el contexto que lo rodea. Por ello, para iniciarnos en el mundo de la Web 2.0, nada mejor que un libro que nos habla de sus inicios, "Web 2.0, Una descripción muy sencilla de los cambios que estamos viviendo", algo que parece muy reciente si lo comparamos con la historia de Europa, pero que ya es historia y nos sirve de base para prepararnos un futuro que ya está aquí. Además, nos habla de los modelos de negocio que surgen alrededor de esta nueva "telaraña" -y los problemas que nos podemos encontrar, partiendo de la base que mucha gente cree que todo es gratis en la Web- y también de la importancia de enlazarnos unos con los otros. Es decir, compartir el conocimiento ahora que podemos tan fácilmente para poder mejorar. Lo que más nos gusta es que el autor, José Luís Marín de la Iglesia, ilustra todo el contenido con ejemplos prácticos y claros. Por ejemplo, si habla del potencial del Software Libre, la Wikipedia que es la reina de este tipo de colaboración, ocupa este espacio en libro. También nos gusta que se lee en un tris (en nuestro caso en un viaje en avión de dos horas) y su portabilidad (es un libro de bolsillo). Lo que echamos en falta es, desde el punto de vista bloguero, twittero y facebookero, que nos hubiera contado más sobre los riesgos a los que nos enfrentamos cuando manejamos estos nuevos instrumentos sin tener ninguna formación en derecho o periodística. ¿Los blogueros tenemos que proteger nuestras obras o por el contrario, cualquiera puede copiar nuestros textos y apropiarse de ellos? ¿Dónde está el límite entre el derecho a la información y el derecho a la intimidad? ¿Qué tipo de documentos podemos publicar y cuáles están protegidos por derechos de autor? Esperamos que haya una segunda parte que nos resuelva estas dudas. Mientras tanto, gracias a este libro al menos cuando blogueamos sobre Europa sabemo qué hacemos en realidad en la Web 2.0. Y por supuesto, el autor también tiene blog: http://www.joseluismarin.net/ y lo mejor, es uno de los impulsores de Euroalert.net.


Con estas referencias, no os los podéis perder.

3 de noviembre de 2010

Bulgaria, un pasado muy reciente y un futuro muy próximo

La comparación con España es inevitable. España pasó de la dictadura franquista a ser miembro de pleno derecho de la Unión Europea en 15 años -la adhesión a la UE de España se produjo en 1986-. Bulgaria ha pasado de ser un estado comunista a ser miembro de la UE en 2007 -en noviembre de 1989 se produjo la caída de Giukov. Sin el papel directivo del partido comunista, se convocaron elecciones democráticas para junio de 1990-. Sin embargo, muchos de nosotros no hemos vivido esa revolución de los años 80 que se produjo en España pero podemos viajar a Bulgaria y comprobar los cambios significativos que están produciendo gracias a su incorporación a la UE. La Oreja de Europa, hemos hecho exactamente esto último, hemos viajado estos días a Sofía, la capital y a Plovdiv, la segunda ciudad más grande del país y hemos comprobado in situ los cambios que está sufriendo este país que se encuentra a las orillas del Mar Negro.

En común con Rusia tienen muchas cosas desde compartir el mismo alfabeto (el cirílico) hasta la religión (son cristianos ortodoxos). Pero también un pasado común. Bulgaria fue durante mucho tiempo un satélite de la U.R.S.S muy importante por su posición geoestratégica hasta que la "perestroika" inició un proceso de apertura que supuso la desintegración del gigante y que para Bulgaria ha llevado incluso a unirse a otro gigante, la Unión Europea. Los fondos europeos para el desarrollo (FEDER) que tanto hicieron por España -y que siguen haciendo porque aunque ya deberíamos de estar pagando para que otros países puedan desarrollarse como lo hicimos nosotros, seguimos recibiendo ayudas- se ven nada más llegar a la nueva terminal 2 del aeropuerto de Sofía donde lo primero que se observa es un cartel en inglés que nos indica que esta terminal ha sido construida con la ayuda europea. Una vez que salimos del aeropuerto y nos dirigimos a la ciudad, observamos que no hay muchos más cambios. Parece que hemos regresado en el tiempo, quizás también influidos por la película "La vida de los otros" y por "Good Bye, Lenin!", comprobamos que no han cambiado mucho las viejas infraestructuras que se erigieron durante el comunismo. Grandes bloques de apartamentos separados pero juntos para crear la impresión de ciudad que no han sido reformados en mucho tiempo nos reciben para contarnos que no mucho ha cambiado desde que son parte de la UE. De hecho, y si recordamos la última película citada, la publicidad de las grandes marcas, es símbolo de apertura al capitalismo y se hace muy presente con los grandes carteles publicitarios colocados en cada edificio. Lo que sucedía en el Berlín Este de principios de los años 90 (edificios "tipo comunista" con publicidad "tipo capitalista"), se puede trasladar a la Bulgaria de hoy en día.

Nos contaban los lugareños de Sofía que no han caído símbolos sino que han sido remplazados por otros. El hotel Leningrado ahora es el hotel San Petersburgo y el bulevar Moscú en Plovdiv es ahora el bulevar Bruselas. "Unos dioses por otros dioses, eso es todo" nos cuenta un amigo búlgaro en Plovdiv, "los políticos nos han vendido la meta de la Unión Europea. Nos han contado cómo íbamos a cambiar y lo bien que íbamos a estar. Pero una vez alcanzada esa meta, la entrada de nuestro país en la Unión Europea, no hemos notado ningún cambio. Bueno, sí. Ahora no necesitamos visado para viajar por Europa". Esta situación de desencanto creada por los políticos búlgaros, que vendieron la adhesión como la gran revolución, ha llevado a muchos a una cierta añoranza de los tiempos comunistas. "Es cierto que ahora hay libertad, pero también hay más pobres y unos pocos ricos. Al menos antes todos teníamos un mínimo de todo". ¿No nos recuerda esto a la famosa frase "con Franco vivíamos mejor" que se decía en los principios de la democracia?

Los búlgaros tienen que ser pacientes, puesto que los cambios y reformas no se pueden realizar de la noche a la mañana. Necesitan, cómo lo necesitó España, al menos diez años para comprobar que la adhesión a la Unión Europea da sus frutos. Además, los tiempos de crisis en los que vivimos no dejan mucho margen a la solidaridad europea, principio en el que está cimentada esta Unión. De hecho, esta misma semana, Alemania quería quitar el voto en el Consejo Europeo a los países incumplidores del déficit. Menos mal que la cordura se ha impuesto y esta propuesta no ha salido adelante. Esto no significa que los Estados miembros no tengan que sanear sus cuentas o cumplir una serie de requisitos tanto económicos como de libertades y derechos del ciudadano. En el caso de Bulgaria, el problema ha sido y es la corrupción masiva, algo tan normal para ellos como el respirar. Pongamos un ejemplo concreto, los directores de los institutos de secundaria públicos manejan el presupuesto para contratar al personal administrativo y para realizar las inversiones necesarias. Cómo os podréis imaginar, es mucho poder concentrado en una sola persona, y una es más fácil de corromper que un grupo.

De todos modos, Bulgaria sigue siendo un país que merece la pena visitar. No solo por los cambios que está sufriendo sino también por la belleza de sus paisajes y los monumentos de sus ciudades. Aún queda mucho por explotar desde un punto de vista turístico y esto, para aquellos que nos gusta hacer fotografías sin tener que apartar a manotazos a la nube de turistas antes, es una ventaja.

Fotos: 1. Catedral de Sofía. Alexander Nevski memorial. 2. Anfiteatro romano en Plovdiv. 3. Monumento a la liberación de los turcos gracias a Rusia en Plovdiv.